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JUICIO PROCÉS

Salvar a Trapero

Josep Fusté, Madrid, EFE
8/mar/19 11:59 AM
eldia.es

Josep Fusté, Madrid, EFE Convenció a un juez para que archivara el supuesto espionaje a políticos constitucionalistas y hoy ha acudido al Supremo a afrontar un "más difícil todavía": intentar salvar la imagen de los Mossos d'Esquadra y al mayor Josep Lluís Trapero por el 1-O, a costa de descargar toda la responsabilidad en Carles Puigdemont.

El histórico comisario de los Mossos d'Esquadra Manuel Castellví, jefe de la comisaría de Información durante el 1-O, ha sido la primera voz de la policía autonómica en oírse en el juicio a la cúpula del "procés" en el Tribunal Supremo, cuando aún resonaban las duras acusaciones de los mandos de Guardia Civil y Policía Nacional: fueron pasivos, entorpecieron e incluso les espiaron.

Castellví, un bregado comisario que estuvo siete años al frente de Información, ha reconocido actuaciones impropias por parte de algún agente de los Mossos el 1-O, ha admitido errores en el análisis de riesgos y ha calificado de "insuficiente" el dispositivo de la policía autonómica, pero también el de Policía y Guardia Civil. Hasta ahí las responsabilidades internas de los Mossos.

El veterano comisario, actualmente alejado de la primera línea -ya que ha pasado a segunda actividad-, se guardaba un golpe de efecto para detonarlo en su testifical: avisaron a Puigdemont en dos ocasiones de que el 1-O pudo haber una "escalada violenta" y el entonces presidente, ahora fugado a Bruselas, decidió seguir adelante.

Descargando toda la responsabilidad en Puigdemont, Castellví ha intentado lanzar un balón de oxígeno al mayor Trapero, pendiente de ser juzgado por rebelión en la Audiencia Nacional y víctima de diatribas de representantes del ministerio de Interior, la Guardia Civil y la Policía Nacional por estar "totalmente alineado" con Puigdemont.

Por el contrario, Castellví ha apuntado que fue Trapero quien convocó a Puigdemont a una reunión, el 26 de septiembre, para intentar "disuadirle" de que siguiera adelante con la celebración del referéndum, porque pese a que se hacían proclamas a favor de que fuera una jornada pacífica, se podía desatar una "escalada de violencia".

Trapero y los comisarios de la Prefectura -Ferran López, Joan Carles Molinero y Emili Quevedo, todos ellos imputados por el 1-O-, salieron de la reunión igual que entraron, sin lograr que Puigdemont se replanteara anular el referéndum.

Castellví ha subrayado que Trapero pidió una nueva reunión, que se celebró el 28 de septiembre por la tarde, a la que asistieron Puigdemont, el exvicepresidente Oriol Junqueras y el exconseller de Interior Joaquim Forn, para volver a instarles a que dieran marcha atrás ante el riesgo de violencia.

Según el comisario, Puigdemont desoyó sus advertencias y decidió seguir adelante con el referéndum, alegando que tenía un "mandato del pueblo" y un acuerdo del Govern.

Menos expeditivo ha sido el comisario respecto del papel que jugaron en aquella reunión Junqueras y Forn. A diferencia de Puigdemont, que está fugado a Bruselas, ambos se sientan en banquillo de los acusados en el Supremo y afrontan penas de 25 y 16 años de prisión, respectivamente.

El exvicepresidente dijo que entendía su preocupación, pero les dio a entender que iban a seguir adelante, mientras Forn apenas intervino porque ya sabía, según ha resaltado, que los Mossos iban a cumplir con la orden judicial.

Con su potente voz, como si quisiera que superara los escasos metros que separan el Supremo de la Audiencia Nacional, donde será juzgado Trapero por rebelión, Castellví ha insistido que los Mossos dejaron claro al Govern que ellos cumplirían con el mandato judicial de impedir el 1-O, con lo que se dio por finalizada la reunión.

Ha reconocido que salió "frustrado" de la reunión, porque entendió que Puigdemont no iba a dar marcha atrás y que el 1-O "muy probablemente" habría "dos dualidades antagónicas": la policía intentando entrar en los colegios para retirar urnas y algunos concentrados oponiendo resistencia cada vez menos pasiva.

No era la primera vez que Castellví -que tendrá que volver a comparecer el próximo lunes para responder a las defensas- testificaba ante la justicia: lo hizo en dos ocasiones ante un juez de Barcelona que investigaba a los Mossos por el supuesto caso de espionaje a políticos constitucionalistas destapado cuando se intervinieron documentos que la policía catalana llevaba a una incineradora la víspera de la DUI.

En aquella ocasión, Castellví convenció al juez, que archivó la causa. En la de hoy, ha brindado el primer alegato en el tribunal en defensa de Trapero, su compañero en mil batallas.

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